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El sector hortofrutícola cierra el año bajo el yugo de la PAC, la amenaza de terceros países y el asedio de las plagas

El cierre de la campaña hortofrutícola 2025 en Andalucía deja un balance preocupante para agricultores y agricultoras, en contexto convulso y de elevada incertidumbre. A la inestabilidad crónica de los mercados se han sumado tres factores que han marcado el año: el ataque presupuestario a la Política Agraria Común (PAC), el acuerdo UE–Marruecos que vulnera la legalidad europea y la expansión de plagas y enfermedades sin herramientas eficaces para combatirlas, especialmente en los cultivos de invernadero.

Así, la propuesta presupuestaria de la Comisión Europea para el periodo 2028-2034 supone un recorte superior al 20% en los fondos agrarios y la práctica desaparición del segundo pilar, desarrollo rural. Para COAG Andalucía, se trata de un punto de inflexión histórico en el que la Comisión está dinamitando 60 años de Política Agraria Común y dando la espalda a agricultores y ganaderos.

En este sentido, para la organización agraria resulta inaceptable exigir más sostenibilidad, digitalización e innovación mientras se recortan precisamente los fondos que permiten avanzar en esas direcciones. Esta deriva pone en riesgo la soberanía alimentaria europea, el equilibrio territorial y el futuro de miles de explotaciones profesionales.

A esta incertidumbre se suma, además, la revisión del acuerdo UE-Marruecos y la propuesta de modificar las normas de etiquetado para los productos procedentes del Sáhara Occidental. La iniciativa ha generado una fuerte controversia al entrar en conflicto con las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE que establecen que dicho territorio no forma parte de Marruecos. COAG Andalucía alerta, en este sentido, de que se trata de un intento por parte de la Comisión Europea de permitir que los productos procedentes del Sáhara Occidental oculten su verdadero origen en el etiquetado, además de una maniobra que vulnera, de forma fragante, las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE, conduciendo al engaño de los consumidores y auspiciando la competencia desleal para la producción europea.

Desde el punto de vista estrictamente agrícola, 2025 ha venido marcado por la expansión de las plagas y virosis, con especial incidencia del Thrips parvispinus y la araña roja en los invernaderos andaluces, especialmente en Almería y Granada. Miles de hectáreas se han visto afectadas y numerosas explotaciones han tenido que arrancar cultivos sin disponer de herramientas eficaces de control. En este sentido, desde COAG Andalucía se valora positivamente la apertura de ayudas indemnizatorias por parte de la Junta de Andalucía, pero se insiste en que son insuficientes si no se acompaña de una estrategia global y estructural, reforzando la respuesta ante las plagas con más investigación, más herramientas de control biológico, protocolos claros de arranque y limpieza, y un posible paro biológico, sólo si se garantiza su pleno cumplimiento y control.

En definitiva, para COAG, este cierre de campaña deja un sector que mantiene su relevancia económica y social, pero que afronta un escenario complejo, en el que confluyen cambios en el marco regulatorio, tensiones comerciales y desafíos agrarios que obligan a replantear prioridades y políticas públicas a medio plazo.

El balance de la campaña 2025 es, por tanto, claro: el sector hortofrutícola andaluz sigue siendo estratégico, competitivo y profesional, pero está sometido a una presión política, comercial y sanitaria sin precedentes.