Últimos días en la Sala Espacio Vacío de la muestra de Antonio Rueda ‘Fragmentos 2.0’, con el mar de Chipiona como protagonista

La pintura del polifacético artista Antonio Rueda pasa un año más por la sala de exposiciones del Colectivo Cultural Espacio Vacío. Como siempre, cierra la temporada veraniega en la emblemática sala situada en Casa Manolo-Peña El Chusco.
La muestra de Rueda, que lleva más de tres décadas vinculando sus creaciones a este espacio referencial de la vida cultural chipionera, estará abierta hasta el próximo 27 de septiembre.
‘Fragmentos 2.0’ supone una continuación de la exposición presentada el pasado año bajo el nombre de ‘Fragmentos’. En aquella primera propuesta, el artista ofrecía una particular visión de detalles de monumentos, lugares y elementos vinculados a Chipiona, entendidos como fragmentos cargados de emociones, experiencias y recuerdos personales.
En esta nueva entrega, Antonio Rueda mantiene esa mirada sobre el entorno chipionero, pero centra buena parte de su inspiración en las huellas que deja el mar sobre la costa. Para desarrollar esta serie de obras ha contado con fotografías de Manuel Durán, conocido como El Pollo, que han servido como punto de partida para trasladar al lienzo las formas y texturas que aparecen sobre la arena cuando baja la marea.
El artista observa en esas marcas del agua formas vegetales y biológicas que evocan componentes orgánicos y materia viva. A partir de ellas, plantea una interpretación pictórica en la que el color adquiere un papel protagonista y transforma las huellas naturales del oleaje en nuevas formas sobre el lienzo.
“Al bajar la marea se crean formas vegetales y biológicas que nos recuerdan a componentes orgánicos y a materia viva”, explica Rueda, que ha querido plasmar esas marcas del agua mediante el color y respetar las formas que surgen de manera natural. De este modo, la exposición establece un diálogo entre arte y naturaleza, tomando el agua y el oleaje como origen de las composiciones.
‘Fragmentos 2.0’ mantiene también la presencia de monumentos y elementos iconográficos que forman parte de los signos de identidad y de la idiosincrasia de Chipiona. El artista los aborda desde una perspectiva personal, con influencias surrealistas y pop, en una propuesta en la que el color y su capacidad expresiva vuelven a ocupar un lugar central.
La colección se completa con una serie de pinturas abstractas realizadas al óleo sobre cartón, ampliando así el recorrido por los diferentes lenguajes y recursos plásticos que caracterizan la trayectoria de Antonio Rueda.
