El CANS recomienda mucha precaución en el pinar de Chipiona y alrededores por el estado larvario de la procesionaria
El grupo ecologista CANS, como cada año por estas fechas, ha informado sobre los problemas que puede generar en humanos y animales la plaga de la procesionaria. “Todos los años cuando llega esta época se produce la alarma, por otro lado, muy justificada, por la aparición de la temida procesionaria del pino (thaumetopoea pityocampa)”, explica.
En ese sentido, explican que es el momento en el que su fase de larva la convierte en un peligro, tanto para las personas, como para los animales, por lo que recomienda mucha precaución si se visita el pinar o se vive y, en ningún caso, tocar o manipular las orugas.
Para más detalle, desde el CANS se informa que las orugas (fase de larva) están cubiertas de pelos urticantes que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos, así como intensas reacciones alérgicas. La sustancia que le confiere esta capacidad urticante es una toxina termolábil denominada Thaumatopina.
“Desgraciadamente es una plaga inherente a los pinares y no se podrá erradicar del todo, pero si controlar, control que hacía la naturaleza de forma natural cuando nuestros pinares tenían una buena colonia de aves insectívoras, que daban buena cuenta de estos insectos, tanto en su fase de larva, crisálida o como mariposa”, explican desde CANS.
Finalmente, ha aclarado la diferenciación respecto a la muy común Oruga Lagarta Peluda (Ocnogyna Baetica), que es inofensiva. Se diferencia muy claramente porque no se desplaza en procesión como la otras, sino que lo hace de forma dispersa.
