Jarife y Cans dan la voz de alarma sobre el peligro de extinción que acecha a los milenarios corrales de pequería de Chipiona
El grujpo ecologista CANS y la asociación de mariscadores Jarife han alertado del peligro que corren los corrales del litoral chipionero, unas construciones destinadas a un arte de pesca milenario. Un verano más, explica los dos colectivos, “resulta fácil verificar cómo centenares de personas, tanto foráneas como locales, invaden los ancestrales corrales pesca de Chipiona, destrozando sus estructuras y masacrando cangrejos, muergos (navajas), camarones, almejas y todo tipo de alevines que en ellos se pueden encontrar”. Sin embargo, prosigue, “increíblemente, durante el invierno, quienes los conocen, cuidan y mantienen son perseguidos como si de delincuentes se tratara”.
Jarife y Cans afirman que hacen todo lo que está en sus manos, como campañas informativas y de concienciación, para paliar esta lamentable situación, mientras solicitan a las distintas Administraciones que cumplan con su obligación de proteger este patrimonio y la riqueza medioambiental que supone y de hacer cumplir la ley,
No obstante, siguen exponiendo, estas mismas Administraciones (Dirección General de Pesca y Acuicultura de la Junta de Andalucía, Guardia Civil, Policía Local, Medio Ambiente y Ayuntamiento) “se limitan a mirar hacia otro lado con la mayor indolencia”. Tan solo puede señalarse a su favor, afirman, en lo que al Ayuntamiento se refiere, que se limita a lanzar un Bando que no lele casi nadie.
Jarife y Cans se quejan de que “una vez concluida la temporada estival el Seprona vendrá a controlar y denunciar a los pescadores a pie, que son los mariscadores tradicionales de toda la vida, tengan o no licencia, incluso por el simple hecho de hacerlo en la zona de abrasión exterior a los Corrales, donde resulta totalmente legal hacerlo”. Este último hecho está pendiente de aclaración, pero parece que la Dirección General de Pesca de la Junta de Andalucía no tiene excesiva prisa por hacerlo, apostillan.
Las dos entidades temen que esta situación desembocará en que los miembros de la asocación Jarife se aburran y abandonen los corrales y, entonces, irónicamente, “los políticos de todas las Administraciones competentes acudirán en persona a arreglarlos con sus propias manos”.
Jarife y Cans dicen que se resisten a aceptar que la pérdida de este tesoro tan chipionero sea un pago necesario y aceptable para adaptarnos a los cambios que imponen los nuevos tiempos. “El valor patrimonial de Chipiona está en nuestras mentes y corazones. Los valores patrimoniales de la provincia de Cádiz, de Andalucía y de España, a su vez, vienen dados por la suma de cada una de sus partes, sin que pueda desdeñarse ninguna, sin que pueda pretenderse renunciar a ninguna”, han subrayado.
Nuestros políticos locales, señalan, parecen incapaces de trasladar este concepto a la Administración autonómica y a la nacional y al final será, una vez más, la vieja historia de «entre todos la mataron y ella sola se murió». Concluyen diciendo que “seremos quienes vivimos aquí, quienes sentimos este entorno como nuestra casa, como nuestro hogar, quienes más notemos y suframos esta insustituible pérdida”.
