miércoles, 15 de julio de 2026

Nace la Escuela del Ruido, el proyecto de una factoría cultural y musical

Antonio Pérez Bohórquez, guitarrista, bajista y músico polifacético actualmente en activo, ha generado una interesante propuesta de aprendizaje musical en la taberna El Chusco.

“Enseñamos música de una forma vivencial y con resultados prácticos. Cualquiera puede pronto ser parte de un grupo y tocar sus propios temas”, señala.

Se trata de una escuela que busca que desde los más pequeños hasta los mayores aprendan a conocer y disfrutar la música desde dentro, siendo parte activa en grupos y ampliando su horizonte cultural a través de la música.

Tras tres semanas de haber empezado, Antonio Pérez Bohórquez, cabeza visible de este proyecto en el que está acompañado por otros músicos de la escena musical independiente de la provincia de Cádiz ha mostrado su satisfacción por contribuir desde su espacio a reflorecer una cultura musical en Chipiona que lleva algún tiempo huérfana de espacios, pero sobrada de talento.

«Tenemos dos sesiones una de técnica y otra de tocar en grupo. Esto para la gente de más edad, a los que son más pequeños, de ocho años hacia abajo lo que hacemos con ellos es dinámicas de grupo, sesiones de vídeo, les contamos historias de grupos, hacemos juegos, técnicas de desarrollo creatio y tocan ritmos muy básicos que les ayudan en su psicomotricidad», explica.

De una forma libre, pero ordenada, desde la Escuela del Ruido se han creado distintos grupos por niveles y edades que ya están haciendo sonar sus primeros temas.

Sobre el origen del proyecto, Toto Pérez afirma que “nace de la gente que me pedía clases particulares y luego cuenta con el impulso de Mamé Valdés y luego ha contado con el apoyo de otros colectivos como Ataraxia, que trabaja con violencia familiar, alumnos con problemas de conducta y demás y entonces integro en todo esto la musicoterapia, que personalmente es en lo que más me estoy enfocando. La música es una parte vital para quienes participamos en esto y entendemos que nos sirve a nivel emocional, te ayuda a tener más sensibilidad artística e intentamos ofrecer herramientas más allá de la música para desarrollo creativo y puntos estéticos de otras disciplinas que complementen esa formación necesaria».

Las inscripciones para ser parte de esta academia musical están abiertas y las clases se desarrollan en un espacio que fomenta la creatividad y el autodesarrollo dentro de la música.

Desde La Escuela del Ruido, constituida como asociación, se está trabajando también en proyectos de acudir a conciertos y de cara al futuro, poder realizar algún proyecto musical de carácter cooperativo.