domingo, 19 de julio de 2026

La sociedad chipionera reconoce a José Manuel Valdés sus veinte años de promoción cultural en la Taberna El Chusco

      Si alguien dijo que veinte años no es nada, en Chipiona estamos acostumbrados a que sean mucho. No es fácil que una iniciativa en la localidad dure tanto, tan dados como somos a los “apretones”.

     José Manuel Valdés, propietario y alma de la Taberna El Chusco, recibía el sábado un merecidísimo reconocimiento por dos intensas y fructíferas décadas en las que se han sucedido más de cuatrocientas exposiciones y también conferencias, conciertos, presentaciones de libros y discos y otras muchas actividades de lo más variado.

     Hace veinte años Chipiona era un páramo cultural. Mamé Valdés apostó por dar continuidad a lo que primero fue un programa en Radio Chipiona y luego un atrevido fanzine creando una sala de exposiciones en la propia taberna que regentaba, su bodega.  Ahí nació el Colectivo y la Sala Espacio Vacío, que pasó a llevar el nombre de los dos proyectos que la precedieron.

     En muy poco tiempo la iniciativa fue creciendo y el Chusco se convirtió en un hervidero cultural y social. A ello contribuyó mucho el espíritu inquieto y abierto de Mamé Valdés, que siempre facilitó la acogida a colectivos y entidades sociales, como siempre había hecho con agrupaciones de carnaval en su época de peña señera.

     Al abrazo de tantos artistas, colaboradores y amigos, se sumó el sábado también el Ayuntamiento de Chipiona, cuya delegada de Cultura y Fiestas, Davinia Valdés, entregó una placa de reconocimiento a José Manuel Valdés por su intensa labor en la promoción y difusión de la vida cultural en la localidad.